Cura Alzheimer

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¿El Alzheimer es producto de una infección viral? ¿Qué tan lejos estamos de la cura definitiva? ¿Cuáles son los medicamentos más efectivos en la actualidad? Todo lo que necesitas saber sobre la cura del Alzheimer lo podrás encontrar en las siguientes líneas.

¿El Alzheimer se puede curar?

Hasta el día de hoy, la enfermedad de Alzheimer se considera una patología terminal e incurable. No obstante, cada vez son más las investigaciones científicas que logran acercarse al tratamiento definitivo, obteniendo medicamentos y otros recursos no farmacológicos cuyos resultados permiten en cierta medida, retrasar el progreso de esta enfermedad tan devastadora.

Vía no farmacológica

El principal objetivo en este tipo de terapias es el de retrasar el progreso del Alzheimer, y para ello se basa en el estímulo cognitivo del paciente y su interacción social con el medio que le rodea. Una atmósfera libre de estrés, la práctica regular de ejercicios físicos y el trabajo cognitivo del paciente, son algunas de las medidas que mejores resultados han aportado. Por ejemplo, la psicoterapia de apoyo, la integración sensorial, las terapias cognitivo-conductuales y los tratamientos de estimulación (terapia con mascotas, arteterapia, ejercicios físicos, etc.) han demostrado cierta mejoría en los pacientes al cabo de cierto tiempo.

Nuevas luces que asoman

¿Se reduce todo a las terapias cognitivas y medicamentos? Ciertamente no. El hecho de que no exista una cura definitiva para el Alzheimer, hace que gran parte de la comunidad científica busque implementar nuevas estrategias o formas de abordar esta enfermedad. A continuación, mostramos algunos de los resultados más destacados obtenidos recientemente.

Ultrasonidos: Según recoge una investigación publicada por un equipo de científicos australianos, el uso de ondas de ultrasonido podría erradicar por completo las placas amiloides alojadas en el cerebro de una persona con Alzheimer. Además de lidiar con agregados proteicos tóxicos, esta técnica permite activar las células microgliales (encargadas de reparar las lesiones del tejido cerebral) y restaurar la memoria. El estudio, evaluado en ratones, aún se encuentra en una fase incipiente, pero sus resultados ofrecen nuevas esperanzas.

Células madre: Dentro de la medicina regenerativa, el uso de células madres en el cerebro ha mostrado resultados asombrosos a la hora de detener el deterioro cognitivo de los pacientes con Alzheimer.

¿Un nuevo enfoque?: Recientemente, un grupo de científicos de la Universidad de Harvard ha propuesto un nuevo punto de vista para el análisis de la enfermedad de Alzheimer. Según la investigación, la formación de placas seniles (proteína beta-amiloide) se encuentra relacionada con la respuesta del sistema inmune ante infecciones bacteriológicas. Contrario a lo que se suponía, los científicos describen el efecto que tienen los hongos y virus en nuestro cerebro como los verdaderos causantes de la enfermedad de Alzheimer y otros padecimientos neurodegenerativos. La investigación aún se encuentra en fase de desarrollo, pero cuenta con el respaldo de gran parte de la comunidad científica.

Vacuna para prevenir el Alzheimer

¿Se puede prevenir el Alzheimer con una vacuna? Desde el año 2002, comenzó a desarrollarse una vacuna, denominada AN-1792, cuyo objetivo se centraba en atacar las placas seniles del cerebro y revertir la enfermedad del Alzheimer. No obstante, con el paso de la investigación, pudo comprobarse que esta vacuna guardaba un efecto secundario peligroso, pues algunos de los sujetos sometidos a las pruebas desarrollaron posteriormente una meningoencefalitis. Desafortunadamente, este hecho provocó la suspensión del tratamiento y el desarrollo de cualquier otra vacuna por los próximos años.

EB-101, ¿Vacuna definitiva?

A raíz de los resultados negativos obtenidos con la vacuna AN-1792, los esfuerzos científicos se enfocaron en una vacuna que, además de contrarrestar los efectos del Alzheimer, también previniera de causar microhemorragias cerebrales y escenarios de meningoencefalitis. Finalmente, en el año 2005 comenzó a desarrollarse una nueva vacuna de nombre EB-101. Patentada desde el año 2011, la EB-101 presenta un carácter dual, pues además guarda un objetivo preventivo en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Básicamente, la vacuna logra “entrenar” al sistema inmune para reconocer las placas de proteína beta-amiloide y evitar su aparición en las neuronas. Si tenemos en cuenta que nuestro cerebro termina su proceso de maduración a los 30 años, es entonces cuando se produce una actividad degenerativa de tipo asintomática, lo que en otras palabras, significa que el Alzheimer puede comenzar a mostrar sus síntomas mucho tiempo después de comenzada la enfermedad.

Por tal razón, los especialistas recalcan el hecho de que la prevención es el único modo capaz de frenar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Aunque la vacuna se encuentra en fase de desarrollo, los autores estiman que podrá estar lista para su producción clínica dentro de unos cuatro o cinco años.

Medicamentos para el Alzheimer

El objetivo principal de los medicamentos oficiales para la cura del Alzheimer es retrasar o controlar el desarrollo de esta enfermedad, mitigando síntomas como la depresión y las alucinaciones. Actualmente, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), reconoce cuatro medicamentos bajo el nombre de inhibidores de colinesterasa, cuya función en el organismo permite retardar la degradación y promover la presencia de acetilcolina, un neurotransmisor encargado de la comunicación entre las neuronas. El uso de estos medicamentos se enfoca principalmente a las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer.

Exelon (Rivastigmina): Aprobada desde el año 2000, el Exelon permite combatir la descomposición de la acetilcolina en el cerebro, y recientemente se ha popularizado su uso en forma de parche transdérmico. Puede causar vómitos, mareo y diarrea, entre otras complicaciones.

Aricept (Donepezil): Se encuentra enfocado a las edades más tempranas del Alzheimer. Puede causar insomnio, calambres musculares y náuseas. Desde el año 2006 se ha comprobado que puede mostrar resultados positivos también en etapas avanzadas del Alzheimer.

Razadyne (Galantamina): Desde el año 2001, el Razadyne ha sido aprobado para modular la actividad de la acetilcolinesterasa. Además, esta medicina estimula el cerebro para generar más acetilcolina, aunque puede causar pérdida de peso, cansancio general y vómitos. Anteriormente se conocía como Reminyl.

Cognex (Tacrina): Fue aprobado en el año 1993. Sus resultados positivos en la ralentización del Alzheimer se vieron pronto empañados por los peligrosos efectos secundarios que generaba, como pérdida de peso, daño hepático, congestión nasal y complicación gastrointestinal.

Inhibidores de glutamato: El ácido glutámico es un aminoácido asociado a algunas actividades del cerebro como la memoria y el aprendizaje, pero ante un daño neuronal severo pueden darse concentraciones muy altas de este componente, dañando el funcionamiento normal del cerebro. Los inhibidores de glutamato más reconocidos son la Namenda (Memantina), capaz de proteger las células nerviosas, y el Namzaric, una combinación de Donepezil y Memantina que funciona como inhibidor de glutamato y colinesterasa al mismo tiempo.

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