Cómo prevenir el Alzheimer

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Para algunos investigadores se trata de una “enfermedad silenciosa”, dado que sus síntomas se evidencian cuando ya es demasiado tarde. Para otros especialistas, constituye todo un misterio, ya que no se ha podido determinar una causa específica para su desarrollo, y peor aún, no existe cura. De cualquier manera, el Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que podemos evitar desde hoy mismo adoptando un estilo de vida responsable y saludable. Si posees algún antecedente familiar de esta enfermedad, o simplemente quieres gozar de una mejor salud, sigue estos consejos y no podrás fallar.

Prevenir el Alzheimer a través de la alimentación

Una alimentación balanceada y saludable es capaz de reducir en un 80% el riesgo de padecer de Alzheimer. Sobre esto, una investigación realizada recientemente ha puesto de relieve la importancia de cinco aspectos en nuestra dieta, que podrían incluso mitigar cualquier padecimiento cardiovascular en nuestro organismo:

Dile adiós a las grasas trans y los alimentos procesados: No es un secreto para nadie que las comidas industriales, y en especial las grasas saturadas, representan un peligro considerable para nuestra salud. Estos alimentos interfieren negativamente en nuestros niveles de colesterol, lo que a su vez, se ha podido relacionar con la acumulación de placas seniles o beta-amiloides en el cerebro, una causa muy común de Alzheimer.

Apuesta por los alimentos naturales: Especialmente las verduras, los granos y las frutas. Ricas en vitaminas y oligoelementos, las verduras son un valioso alimento que, combinado con el poder antioxidante de las frutas, pueden ralentizar el deterioro cognitivo de nuestro organismo, e incluso, evitar otras patologías como la obesidad y la diabetes.

Consume vitamina E: Bastan 5 miligramos de esta vitamina al día para reforzar nuestro sistema circulatorio y evitar enfermedades como el Parkinson y la demencia senil. ¿Dónde encontrarla? Pues en las espinacas, los cereales enriquecidos, los frutos secos, el mango, la papaya, la palta, los pimientos rojos, el aceite de oliva y el tomate.

Consume vitamina B12: El grupo de las vitaminas B, y en especial la vitamina B12, es un elemento indispensable para mitigar los niveles de homocisteína en el organismo (aminoácido causante de numerosas afectaciones neurodegenerativas). Las personas que consumen mariscos, huevos y carnes blancas, fuentes naturales de vitamina B12, tienen más posibilidades de contrarrestar la atrofia cerebral.

Cuidado con el hierro: Algunos compuestos multivitamínicos que contienen cobre y hierro pueden ser perjudiciales para la salud de nuestro cerebro. No obstante, consulta con tu médico cualquier duda que tengas al respecto. Por otra parte, los especialistas recomiendan además no emplear ollas, sartenes y utensilios de cocina de acero inoxidable o aluminio, ya que guardan efectos nocivos para nuestro funcionamiento cerebral.

Gimnasia para el cerebro

Junto a una buena alimentación, conviene además poner en práctica una serie de ejercicios y hábitos saludables que permitan mitigar los efectos del deterioro cognitivo. Recordemos que el cerebro es un músculo, y si no se utiliza, se atrofia. Aquí te van algunos ejercicios simples para el día a día:

– Cuando utilices el ordenador, intenta manipular el mouse o ratón con la mano izquierda. Esto también puedes aplicarlo para cepillarte los dientes o peinarte.

– Una vez a la semana, intenta bañarte con los ojos cerrados. Trata de localizar el jabón, el grifo de la ducha o la toalla solamente empleando el tacto.

– Toca con la yema del pulgar el resto de los dedos de tu mano. Repite este ejercicio durante unos minutos y con ambas manos.

– Modifica la organización de tu hogar o tu escritorio de trabajo periódicamente. Cuando se cambia la ubicación de los objetos que usamos a diario, nuestro cerebro se estimula.

– Utiliza tu tiempo libre para resolver crucigramas, sopas de letras y sudokus.

– De vez en cuando, y si la ocasión te lo permite, intenta caminar de espaldas.

– Intercambia la posición de tu reloj y llévalo en la mano contraria.

– Lee en voz alta cada vez que puedas

– Trata de leer un texto breve frente al espejo

– Trata de tomar rutas diferentes cada vez que te dirijas al trabajo o regreses a casa.

Además de lo anterior, y como recomendación general, es importante evitar hábitos nocivos como el tabaquismo y el sedentarismo. Nuestro cerebro necesita un cuerpo sano, así que practica ejercicios con regularidad y mantente activo la mayor parte del tiempo, tanto a nivel mental como físico. Buena suerte.

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