Tratamiento para el Alzheimer

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El Alzheimer es una enfermedad que afecta al cerebro y hace que se altere la memoria, la manera de pensar e incluso el carácter y la forma de actuar de las personas afectadas. Se trata de un tipo de demencia (pérdida de memoria y otras capacidades cerebrales), concretamente de la más común. El alzheimer altera las rutinas de las personas a las que se afecta, impidiéndoles, conforme se va agravando, continuar con sus típicas rutinas.

Aunque no se conocen con certeza las causas de la enfermedad, sí existen algunos factores de riesgo que aumentan la posibilidad de padecer Alzheimer. Estos son, la edad, la historia familiar y la herencia genética. Por otro lado, algunos estudios indicarían que las lesiones de cabeza fuertes podrían entrañar algún tipo de conexión con el desarrollo de Alzheimer en el futuro, así como la relación entre Diabetes y Alzheimer pero estas teorías no están confirmadas.

Las señales básicas de que alguna persona podría padecer Alzheimer, en sus fases tempranas, son las siguientes: olvidos que dificultan la vida diaria, repetidos y de información recién aprendida (como citas cercanas que si no se apuntan o alguien externo recuerda continuamente son siempre olvidadas), dificultad para concentrarse, por ejemplo para realizar una receta, o para hacer las cuentas del hogar cuando antes esto se hacía sin dificultad.

Otra señal puede ser, por ejemplo, no acordarse de como llegar a un sitio que se conoce bien, o de jugar a un juego al que se ha jugado muchas veces. Desorientarse o en tiempo o en zonas, también podría indicar que se padece Alzheimer, así como cambios de humor o problemas con las palabras o el vocabulario.

En cuanto al tratamiento para esta enfermedad, en primer lugar cabe destacar que no existe cura conocida para el Alzheimer. Pero diferentes tratamientos, tanto con medicamentos como mediante otro tipo de terapias, pueden ayudar con los síntomas, que a su vez, se diferenciarán entre síntomas cognitivos y síntomas de comportamiento.

Tratamientos según tipos de síntomas

Como ya se ha mencionado, los síntomas del Alzheimer pueden diferenciarse entre los síntomas cognitivos, que son aquellos que afectan al cerebro, a los pensamientos, a la memoria, al lenguaje, al juicio etc. y los síntomas de comportamiento, entre los que se incluyen los cambios de humor, la ansiedad, la agitación e incluso los cambios de sueño. Según el tipo de síntoma que se quiera tratar, se puede diferenciar entre diferentes tipos de tratamientos que se pueden utilizar para ayudar a los enfermos a intentar que mejoren los síntomas y se ralenticen la pérdida de memoria y el resto de síntomas.

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos, al afectar al cerebro y a sus diferentes procesos, suelen tratarse con medicamentos. Existen diferentes tipos de medicamentos utilizados para tratar esta enfermedad. Entre ellos, se utilizan diferentes inhibidores de la Colinesterasa buscando que no se descompongan los sistemas que se encargan de transmitir la memoria y el aprendizaje, intentando que se mantenga una buena comunicación entre las diferentes células del cuerpo. También se utilizan, como tratamientos con medicamento el Memantine, que intenta regular a otro mensajero químico diferente, también para lograr mantener la memoria y el aprendizaje en niveles buenos. Este tratamiento ya se utiliza para casos más avanzados.

Síntomas de comportamiento

Los síntomas de comportamiento surgen sobre todo a raíz del daño que poco a poco van sufriendo las diferentes células cerebrales y que se traducen en ansiedad, nervios y muchos cambios de comportamiento distintos. Pero además, los medicamentos también pueden afectar a estos cambios, las condiciones médicas de los enfermos también pueden hacerlo, así como los cambios en el medio ambiente conocido (cambio a una residencia, frustración al no encontrar sentido a las cosas o al olvidarlas etc.).

Así, este tipo de síntomas se tratan de dos maneras. Una de ellas, como sucede con los síntomas cognitivos, es mediante medicamentos recetados. Éstos pueden ser útilies para tratar algunos síntomas, pero resultaría interesante probar primero con los tratamientos que incluyan medicinas, e incluso si se opta por las medicinas, deberían combinarse éstas con otro tipo de tratamientos para obtener mejores resultados.

Para llevar a cabo la otra opción, sin medicamentos, cabe seguir algunos pasos:

– En primer lugar se deben de identificar los diferentes síntomas. 

– Una vez que ésto se ha conseguido, se debe pasar a entender las causas. 

De entre las causas más precuentes que provocan cambios o problemas de comportamiento entre las personas enfermas de Alzheimer se encuentran el cambio de cuidadores, con los que no terminan de encontrarse tranquilos, el cambio de lugar (como entrar en una residencia o en un hospital cuando siempre se ha estado en casa), las visitas o presencias a las que no se está acostumbrado.

– Cuando ya se han entendido las causas se deberían modificar, subsanar o intentar que no afecten de forma negativa al enfermo o enferma. Es decir, habría que intentar acabar con las causas y con los problemas que provocan las alteraciones de comportamiento en persona enferma ( no la enfermedad, contra la que no se puede hacer nada, sino los factores del medio ambiente en que el enfermo se encuentra que le hacen alterarse o sufrir).

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