Ejercicios para Alzheimer

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Todas las actividades que realizamos a diario, desde caminar hasta leer este artículo, involucran la participación de nuestro cerebro. Entonces, ¿Para qué preocuparse por realizar ejercicios mentales para evitar el Alzheimer? Precisamente, la gran diferencia es que, cuando llevamos a cabo acciones rutinarias, nuestra mente actúa según un esquema predefinido con anterioridad, es decir, que cualquier hábito repetido hará que el cerebro lo ejecute de manera automática. Por esta razón, la clave está en ejecutar actividades que resulten novedosas y estimulantes, en aras de potenciar la fabricación de neurotrofinas (proteínas que intervienen en el desarrollo de las neuronas) y evitar el deterioro cognitivo.

¿Cómo? Muy sencillo. Mira estos ejemplos:

Ejercicios para prevenir el Alzheimer

Juegos didácticos: Los puzles, el parchís, el ajedrez, los crucigramas, las sopas de palabras, los juegos de memorización, cualquiera de estas herramientas puede ayudarte a estimular tu cerebro grandemente, y ¿Por qué no? Disfrutar también de un rato ameno y divertido.

Sudoku: Es el favorito de las clínicas y asociaciones de Alzheimer. Este juego tan popular, creado en Suiza y con más de un siglo de antigüedad, representa una de las mejores alternativas para mantener nuestro cerebro activado y saludable. Compra una revista de Sudoku y aprovecha cualquier momento del día para recrearte y combatir el Alzheimer.

Recursos en la red: ¿Buscas un juego atractivo y estimulante? La red de redes se encuentra repleta de sitios que pueden ayudarte. Por ejemplo, en internet podrás encontrar todo un arsenal de juegos de comparación, lógica, matemáticas y memorización muy interesantes. Pruébalos.

Los recursos mnemotécnicos: Consiste en aprender y asimilar palabras o nuevas informaciones a través de las imágenes visuales o frases comunes. Esta asociación es el modo más sencillo de no volver a olvidar nunca más un nombre o una palabra compleja, por ejemplo: Las estalacTitas nacen desde el Techo, las estalagMitas crecen como Montecitos. De esta manera, proponte aprender una palabra nueva cada día.

Medita: Vivimos en un mundo tan agitado, que en ocasiones se hace prácticamente obligatorio hacer un alto en nuestra vida y detenernos a relajar nuestro cerebro. Abandonarnos al placer de esta práctica por unos minutos al día, puede incluso evitarnos de padecer ansiedad, dolores crónicos e hipertensión, además de favorecer la creatividad, la concentración y el aprendizaje.

Estimula los sentidos: A la hora de recordar un acontecimiento, intenta registrarlo con tus sentidos. Hacer uso del sabor, la textura, el olor, y por supuesto, la información visual, es un buen modo de mantener tu cerebro alerta y entrenado. Al mismo tiempo, puedes realizar tus actividades cotidianas de un modo diferente: cierra tus ojos cuando te cepilles los dientes o te bañes, utiliza los cubiertos con la mano contraria, etc.

Rompe la rutina: En pocas palabras, haz las cosas de siempre de un modo diferente. Si te encuentras camino a la oficina, intenta tomar una ruta alternativa. Cuando regreses a casa, escoge otro camino. Del mismo modo, cambia contantemente la organización de tu cuarto o tu escritorio en el trabajo. Pondrás a trabajar a tu cerebro cada vez que intentes buscar algo.

El valor de las pequeñas cosas: Para combatir el Alzheimer solo hace falta un poco de voluntad y dedicación. Vístete con los ojos cerrados, camina de espaldas, intercambia la posición de tu reloj, intenta leer un texto frente al espejo, visualiza imágenes invertidas, intenta probar nuevos sabores, utiliza el ratón de la computadora con la mano contraria. Curioso, ¿Cierto? Son pequeñas acciones que puedes realizar cada día y en cualquier lugar, pero que guardan una gran importancia para tu mente.

Duerme lo suficiente: Los especialistas médicos recomiendan un mínimo de ocho horas de sueño diarias. Recuerda que tu cerebro necesita descanso para poder recuperarse.

Ejercicios… ¿Físicos?: Sí, has leído bien. Un estudio realizado recientemente en el Reino Unido, ha demostrado que la actividad física regular es capaz de potenciar el desarrollo de la materia blanca en nuestro cerebro, compuesta principalmente de fibras nerviosas y encargada además de la comunicación intervertebral. Por si fuera poco, el mismo estudio revela además que la práctica deportiva constante interviene en el desarrollo del corazón y su capacidad para bombear la sangre necesaria en nuestro cerebro.

Ejercicios para personas con Alzheimer

Si los ejercicios anteriores guardan un objetivo preventivo, ahora toca el turno de centrarnos en aquellas actividades que podemos realizar junto a una persona bajo el padecimiento de Alzheimer, ya sea un familiar o una amistad cercana. A pesar de que se trata de una enfermedad devastadora, no podemos darnos por vencido, sino actuar lo más rápidamente posible para retrasar su desarrollo. Estos ejemplos te serán de mucha utilidad en estos casos.

No descuides la comunicación: Aprovecha cualquier oportunidad para conversar con él. No importa el tema. Es importante que utilices fases cortas y palabras sencillas, más aún si el paciente se encuentra en un estado avanzado de la enfermedad. Cuando le hables, tócalo o bésalo, prioriza el tacto en todo momento y estimula la conversación haciéndole preguntas. Si se equivoca en contestar, no le corrijas, si demora, no anticipes sus frases.

Rescata el pasado: Es una buena costumbre el rememorar el pasado de nuestro familiar con Alzheimer. Reproduce las canciones de su infancia o juventud, repasa el álbum familiar y motívalo a reconocer las personas que aparecen en las fotos.

Lee y juega: De acuerdo a las capacidades del enfermo, puedes intentar completar un crucigrama o cualquier otro juego mental. En algunos casos, puedes simplificar las reglas del juego para que no se vuelva una tarea tormentosa. Además, puedes leer el periódico junto a él, o comentar sobre las temáticas que más le interesan (deporte, política, cultura, etc.).

El juego de los objetos: Consiste en disponer de varios objetos comunes del hogar (envases con tapas de colores, lápices, calcetines, etc.) y pedirle al paciente que los ordene según su forma, su color o su tamaño. Si es posible, ajusta la selección de los objetos de acuerdo a sus preferencias (si le gusta cocinar, emplea utensilios de cocina, por ejemplo).

El juego del supermercado: Cuando acudan al supermercado, entrégale una lista de compras para que encuentre los productos por sí solo. De ser posible, pídele que los seleccione por orden de precio o de cantidad.

Barrer el jardín: Este es un ejercicio muy sano que involucra la actividad física y mental. Si es posible, exhórtalo a que reúna las hojas caídas y forme un número determinado de pilas.

Más actividades: Bueno, la imaginación es el límite. En general, todo lo que suponga hacer algo diferente y motivador será siempre bienvenido. Por ejemplo, hacer un zumo de frutas juntos, leer un libro en voz alta, doblar la ropa, crear un álbum familiar, hacer tarjetas de Navidad, repasar los países en un mapa, contar monedas, alimentar a las mascotas, etc.

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