Causas del Alzheimer

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Conocida además como DSTA (Demencia Senil de tipo Alzheimer), el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa irreversible, consistente en la pérdida gradual de las funciones cognitivas y conductuales. Aunque no se considera una consecuencia directa del envejecimiento, este se reconoce como la causa más representativa de la demencia experimentada por personas de la tercera edad.

Varios tipos de Alzheimer

Antes de analizar las causas o factores de riesgo que promueven el desarrollo de esta enfermedad, debemos conocer que existen tres tipos de Alzheimer.

Alzheimer vinculado a la edad: Como mencionábamos anteriormente, la vejez no es un factor de riesgo para padecer esta enfermedad degenerativa, aunque afecta a un 7% de la población mundial mayor de 65 años. Según los estudios realizados hasta la fecha, el cuerpo humano alberga más de 70 genes asociados a la aparición de Alzheimer, como por ejemplo el gen de la apolipoproteína E (vinculado además a la ateroesclerosis) y el gen de la ubiquitina (causante también del Parkinson).

Alzheimer hereditario: Se ha podido determinar que aquellas personas con familiares que padecen de Alzheimer, son más propensas a padecer esta enfermedad. De hecho, los especialistas médicos clasifican este tipo como Alzheimer familiar, y en la mayoría de los casos toma lugar de manera prematura (antes de los 60 años). El factor desencadenante apunta a una mutación de ciertos tipos de genes en el organismo, como por ejemplo el gen de la presenilina I y II y el gen de las proteínas amiloides.

Alzheimer y el Síndrome de Down: Muy similar al anterior, las proteínas amiloides favorecen el desarrollo de placas seniles en pacientes con síndrome de Down. La trisomía del cromosoma 21 favorece un exceso de estas proteínas, lo que en otras palabras, significa una mayor propensión a padecer de Alzheimer, incluso en edades cercanas a los doce años de edad.

Causas del Alzheimer

El Alzheimer no posee una causa específica para su desarrollo, sino que su origen es de tipo multifactorial, incluyendo factores de riesgo ambientales y genéticos que, en conjunto, pueden desencadenar el comienzo de una patología senil.

Entre las principales causas que reconoce la ciencia se destacan las siguientes:

– Hipertensión arterial avanzada

– Trastornos genéticos como el Síndrome de Down y escenarios depresivos

– Hábitos de vida poco saludables (obesidad, sedentarismo, tabaquismo)

– Escenarios anteriores de traumatismo craneal

– Factores genéticos, especialmente si se posee antecedentes familiares relacionados con la enfermedad. Algunos genes del organismo son causantes del despertar temprano del Alzheimer, por lo que la descendencia de estas personas tendrá una predisposición genética a padecerla.

Alimentación: Dentro de los planes de prevención del Alzheimer también se encuentra la alimentación, ya que algunas comidas con gran aporte calórico y aquellos alimentos ricos en grasas saturadas o ácidos grasos polinsaturados Omega 6, pueden propiciar la aparición de esta enfermedad.

Edad: La edad biológica también forma parte de los factores de riesgo más comunes para el Alzheimer, especialmente si se padecen antecedentes familiares. A la edad de 65 años, las personas pueden presentar un 10% de probabilidades, mientras que, a los 85 años, el riesgo es de un 50%.

Nivel educativo: Aunque no lo parezca, el aprendizaje y el desarrollo del cerebro favorecen la plasticidad neuronal, lo que, de modo contrario, y ante un bajo nivel educativo, puede existir mayor riesgo de padecer Alzheimer.

Sexo: El sexo de las personas no se reconoce como una causa directa del Alzheimer, aunque algunos estudios demuestran que las mujeres poseen una mayor predisposición a la demencia.

Homocisteína: Se trata de un compuesto químico, más específicamente un aminoácido orgánico, capaz de propiciar, ante niveles elevados, escenarios de neuropatías y cardiopatías.

Mitos sobre el Alzheimer

Si bien las causas del Alzheimer no se encuentran completamente definidas, es un error pensar que algunos tipos de desodorantes, la bacteria E. coli (Escherichia coli), el microondas, el papel de aluminio o el resfriado común, pueden conducir a un proceso degenerativo de nuestro cerebro.

El Alzheimer y la diabetes

Actualmente, no existe una evidencia científica clara que relacione la diabetes con el Alzheimer, aunque algunos estudios demuestran que los niveles elevados de insulina o azúcar en sangre pueden conducir a un daño degenerativo del cerebro. De este modo, la diabetes interfiere en el funcionamiento adecuado del corazón y los vasos sanguíneos. Por ende, un sistema circulatorio deficiente también afecta el cerebro, lo que sumado al desequilibrio propio de la insulina con respecto a las sustancias químicas que necesita el cerebro, pueden conducir a una inflamación de las células cerebrales.

Consideraciones finales

Como puede observarse, algunos de los factores de riesgo para el Alzheimer, como es el caso de la edad, el sexo o los antecedentes genéticos, son totalmente inevitables. No obstante, el resto de las causas sí pueden preverse y combatirse, especialmente algunos hábitos nocivos como el tabaquismo y la adopción de planes nutricionales poco saludables.

Cada uno de estos factores modificables, deben ser atendidos con mayor consideración a medida que la edad avanza, en aras de garantizar un plan preventivo óptimo y eficaz en el tratamiento de esta enfermedad. Desde el punto de vista médico, las pruebas para determinar el Alzheimer comprenden la exploración física del paciente, la entrevista clínica y un sistema de cuestionarios destinados a evaluar la capacidad cognitiva del paciente.

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